8 de junio de 2017

Pequeños inquilinos

Hace varios días, paseando por el parque del Francolí, en Tarragona pude localizar un nido de una pareja de zorzales charlos. Habían hecho su nido en un árbol, entre dos ramas fuertes que partían del tronco, a baja altura, lo cual me facilitó mucho la toma de algunas fotografías y video que compartiré a continuación. Ellos son característicos de este parque (junto a los mirlos), ya que te puedes encontrar con bastantes, algunos posados en los árboles y otros correteando por el césped en busca de comida.
Rara era la posición de este nido ya que suelen construirlo a gran altura. Principalmente es la hembra quien se encarga de la confección del mismo. Para ello usa diferentes materiales vegetales y de otro tipo como por ejemplo, papeles y plumas. Todo ello se encuentra reforzado con barro.
Y allí se encontraba ella, montando guardia en su nido e incubando los huevos. Únicamente abandonaba el nido unos momentos, quizá para alimentarse, por lo que el macho la sustituia alguna vez.


Pasada al menos una semana, desconozco cuantos días llevaba hecho el nido, ya pude observar las cabecitas de al menos tres pollitos, como se puede observar en el video anterior. Allí siempre estaba la madre, vigilante a cualquier movimiento, a cualquier cosa extraña. Cuando me acercaba no dejaba de mirame e incluso se colocaba sobre sus pequeñines para protegerlos. Por ello, no estuve mucho tiempo, ni me acerqué demasiado para no asustarlos ni molestarlos.
Como se ve a los pequeños disfrutando de un gran manjar, lombrices en este caso, que van recolectando. Más de una vez he visto a alguno meter el pico en tierra, tirar y sacar a una lombriz. Según pude observar macho y hembra se iban turnando, mientras uno estaba en el nido el otro salía a buscar más alimento.
En la próxima entrada hablaré más sobre el zorzal charlo. Si queréis ver más fotos sobre ellos, no dudéis en visitar la página de Facebook, Tarraco Natura.



1 de mayo de 2017

Lavandera Boyera (Motacilla Flava) [Parte 2ª]

Tal como expliqué ayer, hoy comentaré las diferentes subespecies de la lavandera boyera.
Concretamente la que he podido fotografiar es el tipo flava, ya es mala suerte no haber encontrado la subespecie ibérica. Estas subespecies repartidas por otros países también se pueden observar en el nuestro cuando migran y se encuentran "de paso".
El plumaje es lo que diferencia a las demás subespecies y las describiré a continuación:

Motacilla Flava Flava (Especie tipo): el macho tiene la cabeza gris azulada con una ceja blanca bien marcada y bigote fino. La garganta es amarilla. La hembra es de colores pardos. Visible en Francia, centro de Europa hasta Escandinavia.
- Motacilla Flava Iberiae (Ibérica): la cabeza es oscura. La garganta y ceja son blancas y la mejilla oscura. Visible en la península Ibérica y el sur de Francia.
- Motacilla Flava Cinereocapilla (Cabeza de cenicienta): esta es como la Ibérica pero no posee la ceja blanca. Visible en Córcega, sur de Francia, Italia, Cerdeña y Sicilia. 
 
*Motacilla Flava Flava
- Motacilla Flava Thunbergii (Nórdica): es muy parecida a la anterior pero de tonalidad más oscura. La cabeza es gris pizarra. Posee bigote blanco. El mentón y la garganta son amarillos. Se encuentra en Escandinavia, Finlandia, Rusia y en Francia algunas veces).
- Motacilla Flava Feldegg (Cabeza negra): tal como su nombre indica tiene la cabeza completamente negra. El mentón, bigote y garganta son amarillos. Habita en la zona de los Balcanes y en Grecia.
- Motacilla Flava Flavissima (Inglesa): esta quizás es la más fácil de reconocer ya que es completamente amarilla, incluida la ceja. Se encuentra en el Reino Unido y en Francia.

En el nombre de cada especie hay un enlace al buscador de google en el que aparecerán imágen de cada tipo para que podáis ver las diferencias entre ellas.
Todo esto es respecto a las diferencias entre los machos. Las hembras tienen leves diferencias lo cual resulta difícil de identificar a ambos sexos. En otoño los machos se parecen a las hembras lo cual dificulta aún más la tarea y además, el plumaje de las hembras se torna más pardo. Los jóvenes tienen tonos más verdosos.