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27 de enero de 2017

Petirrojo Europeo (Erithacus Rubecula)

Como dije la semana pasada, hoy trataré en profundidad a este simpático y precioso pájaro: el Petirrojo Europeo. Este es uno de mis prefereidos, no sólo por su belleza, sino por su cercanía al humano. Es un ave solitaria y muy territorial que puede llegar a no soportar la compañía de un congénere en la zona en la que se encuentra.
Como se puede apreciar es fácil de identificar gracias a ese peto anaranjado que posee en el pecho y que se extiende por su garganta y cara. Se trata de un ave paseriforme que pertenece a la familia de los túrdidos (Turdidae). Lo podemos encontrar por toda Europa, como indica su nombre, pero puede llegar a algunas islas atlánticas, el norte de África y Asia. En España lo podremos ver en todo el territorio, evitando las montañas en invierno, en cambio, en primavera mostrará preferencia por las zonas montañosas.


El Petirrojo es pequeño, de figura rechoncha, aunque en movimiento se le ve mucho más esbelto. En invierno lo podemos ver algo más redondito ya que ahuecan las plumas por el frío. Como podemos apreciar lo que más destaca de él es ese peto anaranjado. Esta gran mancha naranja que posee no es más que una señal de advertencia para los demás de su misma especie a los que intenta intimidar de esta forma.
El resto del plumaje no es muy vistoso, el dorso y las alas son de color pardo, mientras que el vientre y los flancos presentan una tonalidad blanquecina. Tiene unos ojos grandes, un pico y unas patas finas negras. Tanto los machos como las hembras presentan el mismo colorido.
Como he comentado, se trata de un pájaro pequeño por lo que tiene una logitud de unos 13,5 centímetros y una envergadura de 20-22 centímetros. Su peso se encuentra alrededor de los 13 a 19 gramos.



Tiene un canto muy melodioso y un reclamo que emite constantemente. El reclamo sería algo como un "tic-tic-tic" repetido. Para cantar se suele posar sobre la rama de algún árbol. Emite el canto y reclamo a cualquier hora del día.
En cuanto a su alimentación es un ave que caza insectos del suelo y que complementa la dieta con bayas y frutos. Durante el buen tiempo da perferencia a alimentarse a base de insectos y gusanos mientras que en otoño e invierno le gusta más comer semillas, bayas y algunos frutos jugosos. Los jóvenes únicamente se alimentan de insectos y arañas.
Se le puede encontrar en los bosques aunque se ha ido adaptando al entorno humano y es muy fácil encontrarlo entre los arbustos, en parques y jardines, sobre todo en invierno, buscando algo de comer.
También andando por nuestros caminos nos puede "asaltar" alguno de ellos en busca también de comida, como pudimos ver en la entrada anterior.


Su reproducción depende de el lugar en el que se encuentre habitando. Los instalados en las zonas montañosas sulen realizar una puesta mientras que los demás dos. Pueden empezar la cría entre marzo-mayo y acabar en junio-julio.
El nido lo construye cerca del suelo o en la base de arbustos y árboles. Es rápido y sorprendentemente puede acabar su nido en tan solo unas horas. La hembra deposita los huevos, entre unos 4 y 6 de color azulado y con algunas motas oscuras. La hembra también se encargará de incubarlos durante unos 15 días.
El macho se encargará de alimentar a la hembra y a los pollos recién nacidos. Luego ambos se encargarán de cuidar de los pequeños durante otros 15 días. Pasado este tiempo los jóvenes ya podrán echar el vuelo.

19 de enero de 2017

Amigo Petirrojo

En estos días de mucho frío y aire apenas se pueden ver aves volando o yendo de arbusto en arbusto. Ellos también tienen frío y se sentirán mejor refugiados en algún lugar. Pese a ello y a la baja temperatura me dirigí a la zona del Puente del Diablo (acueducto romano), en Tarragona.
Una vez "in situ" pude observar algún petirrojo que se acercaba bastante por allí donde pasaba, cosa que me sorprendió bastante, ya que al acercase cualquier ave sale rápidamente volando. Posiblemente estén acostumbrados al ser humano ya que es una zona por la que suele pasar bastante gente incluyendo que hay una zona de picnic. Esto ocurrió en el día de ayer y volviendo se me ocurrió la idea de que si le dejaba algo de comida quizá conseguía que se acercara más y así conseguir grabarlo y sacar algunas fotografías.
Y allí que me fui de nuevo con algunos arándanos, ya que les gustan las bayas y los frutos además de los insectos. Una vez llegué me puse manos a la obra, no tardó mucho en aparecer el primero, hice pedacitos un arándano y lo dejé. Parecía que la cosa funcionaba y el pájaro cogía confianza e intenté ofrecerle otro arándano en la palma de mi mano. 


Experimento fallido. Parecía confiado pero no para tanto. Más tarde me dirigí a la zona de picnic, dejé más trozos sobre la mesa, coloqué la cámara y me senté. Después de un rato de espera no tardó en aparecer otro merodeando por la zona, de arbusto en arbusto, acercándose cada vez más con cautela, hasta que llegó a la mesa. En ella se posó, tomó un trozo de arándano y se fue. Un rato después allí estaba de nuevo, vino a por más, pero esta vez estuvo más tiempo e incluso me regaló un tímido canto a cambio de la comida. Había hecho un nuevo amigo.
Transcurrió una hora, entretenido fotografiando y grabando a este simpático pájaro. Pero no os cuento más, el resto os dejo que lo veáis en el video que sigue a este texto. En la próxima entrada hablaré más en profundidad sobre los petirrojos.